Amparo Sanz

Nadie dijo que fuera fácil, pero es apasionante

26 abril 2013
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Leo hoy en los periódicos que la tasa de paro es cada vez mayor, superando los seis millones de parados. Leo que entre los jóvenes las cifras vuelven a llegar a los máximos. Según la Encuesta de Población Activa “el número de menores de 25 años en condiciones de trabajar, pero sin empleo, ha crecido en 30.200 personas entre enero y marzo”. Unos datos que ponen los pelos de punta y que me hacen recordar mi situación hace algo más de un año. Entonces me quedé en el paro, tras bastantes años trabajando en varios medios de comunicación.

Fueron momentos duros y tenía varias opciones. Resignarme (sí, hubo una fase así al principio), llorar en algunas puertas, echar currículums en busca de algún trabajo, tener un hijo… Sí, aunque a algunos os suene raro, muchos me decían que “aprovechara el momento” para ser madre… pero la vida tenía otros planes para mí. Eso ya llegará (o no).

Decidí mirar dentro de mí, dibujar puertas e intentar abrirlas. Intenté transformar una crisis en una oportunidad, pintar colores donde parecía que sólo había lluvia gris… Analicé qué sabía hacer. Y así empecé a desarrollar un proyecto y a combinar mis habilidades handmade con la comunicación. Así nació moñaditas.com -detalles con mimo-, un trabajo que combino con varios proyectos como periodista freelance.

Desde hace unos meses soy autónoma. Pensé que era mi mejor opción y creo que el autoempleo puede ser una muy buena opción para mucha más gente en el nuevo mundo en el que vivimos de cambio continuo y nuevas oportunidades. Por eso y con el objetivo de reducir esas cifras del paro, creo que deberían ponerlo desde arriba un poquito más fácil, porque emprender cuesta y no sólo esfuerzo.

En realidad, nadie dijo que fuera fácil, más bien al contrario. Y es que, en un sistema pensado para tener un “trabajo ideal” con horario de 8 a 3 y con un sueldo fijo a fin de mes, es normal que te cuestionen y que duden. También yo dudé y mucho. Bueno, y dudo aún cada día, pero… simplemente había que hacerlo, intentarlo, dar el paso y empezar el nuevo camino, sabiendo los “riesgos” que ello conlleva.

Y, ¿qué está siendo para mí emprender? Crear cada día, construir, mimar, cuidar, planificar, diversión, aprender, arriesgar, caminar, evolución, nuevas experiencias, abrir puertas que parecían cerradas…Pero también dudas, equivocaciones, agotamiento, ojeras, noches sin dormir, lío con los números… En definitiva, nadie dijo que fuera fácil, pero está siendo apasionante.