Amparo Sanz

Retos

23 abril 2012
0

Hace unos días hice una tortilla bajo la atenta mirada de mi madre. Siempre le digo que a mí me salen más buenas y había que demostrarlo. El problema llegó cuando elegí la sartén. Yo quería una tortilla pequeña, pero gorda y jugosa (como a mí me gustan) y cogí una sartén pequeña. “Esa no, que se te va a pegar”, me avisó.

Pero yo, erre que erre, decidí no cambiar de opinión.

“Se te va a pegar, no te va a salir”, me volvió a repetir. Efectivamente, las madres casi siempre tienen razón y cuando fui a darle la vuelta… se quedó todo pegado en la base de la sartén.

Pero eso no se podía acabar ahí. Yo quería mi tortilla y, aunque sólo fuera por demostrar que podía, por mi ego personal, tenía que salir.

Así que en lugar de hacer un revuelto… pues me armé de paciencia y fuego lento. La tortilla costó, pero finalmente salió gorda, jugosa y bien buena.

Esto sólo demuestra que la tenacidad y el querer ayudan a tener buenos resultados. “Si quieres, puedes”, dice el refrán. A lo que yo añadiría, sólo hay que ponerse manos a la obra, ponerse a hacer, atreverse.

Hasta ahora, prácticamente todos los retos que me he propuesto han salido adelante. Ahora me planteo… ¿cuáles serán los próximos…? Ya estoy pensando en ellos.